lunes, 3 de octubre de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Sintaxis de la imagen
ACTIVIDAD
ASIMETRÍA
PASIVIDAD
PLANO
PREDICTIBILIDAD
COMPLEJIDAD
CONTINUIDAD
DISTORSIÓN
PROFUNDIDAD
EPISODICIDAD
REALISMO
EQUILIBRIO
SECUENCIA
SIMETRÍA
SIMPLICIDAD
ESPONTANEIDAD
TRANSPARENCIA-OPACIDAD
FRAGMENTACIÓN
VARIACIÓN
NEUTRALIDAD
ASIMETRÍA
PASIVIDAD
PLANO
PREDICTIBILIDAD
COMPLEJIDAD
CONTINUIDAD
DISTORSIÓN
PROFUNDIDAD
EPISODICIDAD
REALISMO
EQUILIBRIO
SECUENCIA
SIMETRÍA
SIMPLICIDAD
ESPONTANEIDAD
TRANSPARENCIA-OPACIDAD
FRAGMENTACIÓN
VARIACIÓN
NEUTRALIDAD
jueves, 31 de marzo de 2011
EL ACCESO A LA INSTRUCCIÓN DEBE SER COMO APRENDIZAJE DIDÁCTICO DIVERTIDO PARA SABER UNA HABILIDAD PEDAGÓGICA COMO APRENDER A LEER
Si bien es cierto, como dice el autor que la educación se ha convertido en la mayor empresa de nuestra sociedad, con el fin de fomentar el crecimiento intelectual y personal de los niños, deja entrever que el proceso de lectura experimenta en el niño un grado de avance pedagógico para entender la forma de comunicación oral que tiene el adulto dependiendo de su propia capacidad de comprender, utilizar y disfrutar el lenguaje y asimismo como el maestro le presente la lectura y la literatura.
El proceso de aprender a leer en los niños puede acontecer que sea lento, acelerado o proporcional para unos o para otros, ya que, depende fundamentalmente de la forma en que los padres se comunican con los niños desde que nacen hasta antes de entrar al jardín infantil, porque así como hay niños que aprenden por si mismos el proceso de leer, existen otros a los que se les dificulta a gran escala.
Estoy de acuerdo que repetir palabras sin sentido solo aplica para ayudar a memorizar, pero para comprender lo que se lee es necesario darle un sentido pedagógico adecuado con textos de contenido significativo y la aptitud para asimilar lo aprendido dependiendo del maestro y la habilidad para hacer divertido el arte de leer.
Un punto alarmante del que habla el autor es el hecho de que el maestro está obligado a condicionarse a libros de lectura que contienen una aglomeración de palabras repetidas sin cesar que pretenden ser historias, aunque no lo son, debido a que estos libros se los dan a los educadores las editoriales para que enseñen a leer. Por lo tanto, a los docentes no les gustan pero se ven obligados a usarlos para poder pasar su año académico.
Se evidencia entonces, que los maestros tienen el pensamiento de aplicar libros cuyo contenido no les importa, ya que, su único fin es para desarrollar las habilidades lectoras tales como fonemas, la capacidad de descifrar palabras y entender lo que se lee, por lo que esto lleva a que los maestros no crean que saber leer sea sinónimo de entender lo que se lee, conceptos que no brindan un apoyo educativo firme y veraz.
Todo lo anterior se debe al sistema de educación actual que mantiene una línea de aprendizaje que no permite bridarle al alumno desde el jardín, textos que lleven al niño a imaginar, soñar e idealizar conceptos que permitan desarrollar la habilidad de leer y comprender lo que el texto pretende informar, como también, temas de interés real, cosas cotidianas que el niño pueda identificar y analizar para ser una mejor persona, no mejor estudiante, ahí el detalle de educar a alguien para el mañana.
Es entonces cierto que en lugar de concentrarse en desarrollar las habilidades lectoras, los esfuerzos pedagógicos se concentraran desde un principio en desarrollar el deseo de formarse en esencia como una actitud interior ante la lectura. Por lo tanto el resultado final sería el calificativo instruido.
El problema a tratar es cómo se puede hacer sentir mejor a los niños en cuanto a los elementos utilizados para captar su atención, ya que, los textos actuales traen menos palabras que antes para desarrollar esta habilidad, por considerarla una estrategia para aprender a leer produciendo en los niños aburrimiento y desinterés.
Cómo contrarrestarlo para que sean personas instruidas determina que factores como la riqueza del vocabulario, su inteligencia, su curiosidad natural, su ansia de aprender como nuevas palabras, su deseo de desarrollar la mente y su comprensión del mundo y su ávido deseo de que se estimule su imaginación hacen parte importante de generar otra forma de aprender a leer con interés habido.
No es de negar lo aportado por el autor al referirse en los siguientes términos a la lectura: “Hoy día parece que nuestro sistema de enseñar a leer considera al niño cinco veces más idiota y cinco veces más idiota y cinco veces más incapaz de pensar que hace unos cien años”.
Es de aportar que los niños son muy habilidosos y toman el conocimiento a través del juego, de los dibujos de las palabras comerciales sobre cualquier producto o sobre lo que más le llaman la atención, estas convergen en una situación de aprendizaje que hacen modificar al niño hacia un interés intrínseco de aprender a leer mediante textos con gran contenido en vocabulario y significado para una población infantil muy acelerada y optimista del saber que se aplica al lema leer para aprender a leer.
Para mejorar el proceso de aprendizaje en la lectura es de suma importancia los aspectos técnicos de aprender a leer, los cuales deberían quedar claramente separados de la introducción del niño a la literatura, desde el principio el niño debe aprender desde su deseo espontaneo para acceder al lenguaje escrito, es decir leer por sí mismo libros de interés personal, puesto que a los niños que adquieren gran interés por la lectura en casa se les facilita leer en la escuela, lo que lleva a buenos lectores.
Se debe alternar la mejor opción; la escuela y el libro de texto son los elementos necesarios para aprender a leer.
Milányela Camacho Arenas
lunes, 28 de marzo de 2011
Memorias del pasado.
Cuando se es niño todo el mundo gira alrededor de juguetes, familia y diversión, o al menos ese es mi caso, que cuando tenía tan solo cinco años me divertía con mis primos jugando en el columpio de la casa de mi tía o en el enorme patio de la casa de mi abuela, además, me gustaba subir a la finca a comer piña, elevar cometas con mi familia y bañarnos en el rio que pasaba a diez minutos de allí. Entonces, de repente tus padres mencionan la palabra escuela, puedo decir que nunca fui a jardín, párvulos, y esas cosas, no sé si la razón fue porque en esa época no era tan común o simplemente porque mis papás quisieron esperar un poco más para liberarse de dolores de cabeza, en fin, empezaba entonces lo que sería el primer día de mi vida estudiantil.
Comenzaron las imágenes de frutas y colores pegados con cinta en el tablero verde y una maestra pidiendo a coro el color y la fruta que señalaba. Más adelante, las cosas se complicaban, se pasaba de imágenes coloridas a la repetición de vocales que entonces ya no tenían ojitos ni boquitas, ni pestañas como se presentaba en grados anteriores, por lo visto entablaba contacto con lo que llamaba mi profesora cristina lectura, recuerdo, pues, mis primeros libros de cuento, blanca nieves y los siete enanitos, rapunzel, Hansel y grethel, entre otros, eran libros con muchas imágenes y con letra grande, yo los intentaba leer una y otra vez, recuerdo también, que mi mamá quería que leyera en todas las reuniones familiares, novenas de aguinaldo, discursos, cumpleaños, etc. Lo cual al principio hacia muy mal, pero que después fue mejorando.
La escritura se complicaba un poco más, tenía que empezar a diferenciar entre mayúsculas, entre palabras con tilde y sin ella, por lo que la solución y la mejor forma de enseñar de mi maestra se basaba en hacer planas, las cuales llegaron a fastidiarnos tanto que después, la profesora las utilizaba como castigos cuando no hacíamos tareas o nos portábamos mal en clase. Así con el pasar del tiempo estaba a punto de salir de mi escuela, con la acumulación de cuadernos de caligrafía, en donde la letra se veía más bonita y hojas llenas de dictados cada una con su respectiva carita de felicidad o tristeza y con muchas marcas rojas de las correcciones que mis maestros imponían en aquellos papeles.
El tiempo seguía pasando y emprendía otra etapa de mi vida el bachillerato, cuando empecé el colegio la lectura se media por la rapidez y no por la interpretación, razón por la cual, pasaba oras repasando fragmentos de textos como el quijote de la mancha y la celestina, en ese momento ni siquiera por agrado, sino por la necesidad de tener experiencia para en clases próximas poder leer al nivel que mis maestros exigían, de la misma manera, continuaban los dictados y más adelante intentos por hacer ensayos y discursos, recuerdo que mis maestros me presentaron a Gabriel García Márquez como el ganador del premio nobel de literatura y hablábamos de sus obras, obras que nunca leímos completas “por falta de tiempo” pero que siempre eran parafraseadas por mis profesores. Más adelante, recuerdo a Rómulo Gallegos con Doña bárbara y a un mundo feliz de Aldous Huxley, con trabajos que no eran tan analíticos, pero que al menos permitían el conocimiento de la obra y su autor.
En el ultimo año, las cosas al principio se tornaron diferentes, con aquella profesora de español amante de la literatura, que quería motivar a los estudiantes a la lectura proponiendo talleres donde nos mostraba algunos fragmentos e historias de las mil y una noche o textos que los mismos estudiantes proponían, pero como dice Miguel Ángel Asturias en su novela el señor presidente, la felicidad dura lo que un aguacero con sol, ya que, el colegio ocupó todo su tiempo en la preparación para el ICFES, todo giraba en torno a ese examen y ya en español no recuerdo más que solo pruebas de selección múltiple donde todo se resumía en un a, b o c.
Finalmente, otra etapa de mi vida culminada, sin embargo empezaría una fase muy anhelada pero temida, la universidad, esta parte de mi vida que dio vuelta a todo lo que en un momento creí haber aprendido y que se convirtió en una nueva forma de ver la vida, desde normas ortográficas hasta un pensamiento un poco más crítico, este es el mundo en el que ahora estoy y del cual espero aprender mucho, ya que, queda un largo camino por recorrer.
Finalmente, otra etapa de mi vida culminada, sin embargo empezaría una fase muy anhelada pero temida, la universidad, esta parte de mi vida que dio vuelta a todo lo que en un momento creí haber aprendido y que se convirtió en una nueva forma de ver la vida, desde normas ortográficas hasta un pensamiento un poco más crítico, este es el mundo en el que ahora estoy y del cual espero aprender mucho, ya que, queda un largo camino por recorrer.
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