Cuando se es niño todo el mundo gira alrededor de juguetes, familia y diversión, o al menos ese es mi caso, que cuando tenía tan solo cinco años me divertía con mis primos jugando en el columpio de la casa de mi tía o en el enorme patio de la casa de mi abuela, además, me gustaba subir a la finca a comer piña, elevar cometas con mi familia y bañarnos en el rio que pasaba a diez minutos de allí. Entonces, de repente tus padres mencionan la palabra escuela, puedo decir que nunca fui a jardín, párvulos, y esas cosas, no sé si la razón fue porque en esa época no era tan común o simplemente porque mis papás quisieron esperar un poco más para liberarse de dolores de cabeza, en fin, empezaba entonces lo que sería el primer día de mi vida estudiantil.
Comenzaron las imágenes de frutas y colores pegados con cinta en el tablero verde y una maestra pidiendo a coro el color y la fruta que señalaba. Más adelante, las cosas se complicaban, se pasaba de imágenes coloridas a la repetición de vocales que entonces ya no tenían ojitos ni boquitas, ni pestañas como se presentaba en grados anteriores, por lo visto entablaba contacto con lo que llamaba mi profesora cristina lectura, recuerdo, pues, mis primeros libros de cuento, blanca nieves y los siete enanitos, rapunzel, Hansel y grethel, entre otros, eran libros con muchas imágenes y con letra grande, yo los intentaba leer una y otra vez, recuerdo también, que mi mamá quería que leyera en todas las reuniones familiares, novenas de aguinaldo, discursos, cumpleaños, etc. Lo cual al principio hacia muy mal, pero que después fue mejorando.
La escritura se complicaba un poco más, tenía que empezar a diferenciar entre mayúsculas, entre palabras con tilde y sin ella, por lo que la solución y la mejor forma de enseñar de mi maestra se basaba en hacer planas, las cuales llegaron a fastidiarnos tanto que después, la profesora las utilizaba como castigos cuando no hacíamos tareas o nos portábamos mal en clase. Así con el pasar del tiempo estaba a punto de salir de mi escuela, con la acumulación de cuadernos de caligrafía, en donde la letra se veía más bonita y hojas llenas de dictados cada una con su respectiva carita de felicidad o tristeza y con muchas marcas rojas de las correcciones que mis maestros imponían en aquellos papeles.
El tiempo seguía pasando y emprendía otra etapa de mi vida el bachillerato, cuando empecé el colegio la lectura se media por la rapidez y no por la interpretación, razón por la cual, pasaba oras repasando fragmentos de textos como el quijote de la mancha y la celestina, en ese momento ni siquiera por agrado, sino por la necesidad de tener experiencia para en clases próximas poder leer al nivel que mis maestros exigían, de la misma manera, continuaban los dictados y más adelante intentos por hacer ensayos y discursos, recuerdo que mis maestros me presentaron a Gabriel García Márquez como el ganador del premio nobel de literatura y hablábamos de sus obras, obras que nunca leímos completas “por falta de tiempo” pero que siempre eran parafraseadas por mis profesores. Más adelante, recuerdo a Rómulo Gallegos con Doña bárbara y a un mundo feliz de Aldous Huxley, con trabajos que no eran tan analíticos, pero que al menos permitían el conocimiento de la obra y su autor.
En el ultimo año, las cosas al principio se tornaron diferentes, con aquella profesora de español amante de la literatura, que quería motivar a los estudiantes a la lectura proponiendo talleres donde nos mostraba algunos fragmentos e historias de las mil y una noche o textos que los mismos estudiantes proponían, pero como dice Miguel Ángel Asturias en su novela el señor presidente, la felicidad dura lo que un aguacero con sol, ya que, el colegio ocupó todo su tiempo en la preparación para el ICFES, todo giraba en torno a ese examen y ya en español no recuerdo más que solo pruebas de selección múltiple donde todo se resumía en un a, b o c.
Finalmente, otra etapa de mi vida culminada, sin embargo empezaría una fase muy anhelada pero temida, la universidad, esta parte de mi vida que dio vuelta a todo lo que en un momento creí haber aprendido y que se convirtió en una nueva forma de ver la vida, desde normas ortográficas hasta un pensamiento un poco más crítico, este es el mundo en el que ahora estoy y del cual espero aprender mucho, ya que, queda un largo camino por recorrer.



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