Conversación aérea
5 de la mañana, estaba nuevamente allí, hace ya tres días haciendo lo mismo, levantándome a la misma hora y siguiendo el mismo protocolo, ya el tin tin tin pasajeros con destino a x lugar retumbaba en mis oídos como un tambor de banda musical desentonado y destemplado el cual hacía que cada vez deseara menos estar en aquel lugar, porque sencillamente no podía responder a ninguno de aquellos llamados, pues, no conseguía vuelo. Por qué la gente viaja tanto? Por qué no tengo un avión? Entre muchas otras preguntas que paseaban por mi cabeza al ritmo de los anuncios y el pasar de la gente.
En medio de la espera, yo solo veía el tiempo pasar frente a mí. Horas y horas transcurrían esperando una voz alentadora que pudiera darme el pasaporte hacia ese lugar, que clamaba por mí, sin embargo el tiempo transcurría sin dejar un solo segundo por pasar; Para calmar mi tedio, decido revisar mi celular, donde descubro un mensaje que me informa de una actividad de la universidad, debía hacer una crónica sobre un estudiante que trabara y de manera sorprendente antes mis ojos estaba justamente la persona que haría que mis manos escribieran grandes líneas de testimonio.
De inmediato, procurando no perder más tiempo y tratando ahora de que las horas se detuvieran para lograr sumergirme en el testimonio, decido empezar a preguntar de manera muy natural a la persona sobre cómo era su vida de estudiante y de trabajo. La primera impresión de Angy fue una cara de asombro, al cuestionarme sobre este tema que jamás había tratado con ella, su primera frase fue “y eso a qué viene el tema” yo simplemente le dije que era algo que se me había venido a la mente y disimuladamente seguí con mi entrevista, la conversación se suspendía continuamente por miradas cruzadas entre nosotras y los empleados de la aerolínea los cuales esperábamos dieran una respuesta a nuestra petición de viaje, pero en medio de las pequeñas interrupciones seguíamos con la charla, ella me comentaba que los días cuando estudiaba y trabajaba se hacían muy largos y que en las noches llegaba a la casa con mucho sueño, yo le dije, con voz de broma, que eso mismo me pasaba a mí y solo estudiaba, las dos reímos, con una sonrisa que se mezclaba entre la incertidumbre y el cansancio de la espera, ella continuó comentándome como era su rutina la cual escuché atentamente, se levantaba muy temprano, almorzaba en la planta y en la noche se dirigía a la universidad, en medio de divagaciones pensé... Si los días no se hacen lentos así, no veo otra manera.
Lo que más interesante me pareció fue cuando me dijo “yo trabajo, porque después de que uno gana su propia plata, ya se acostumbra y no puedo vivir sin trabajar, me enfermo cuando no trabajo” yo simplemente la oía y acentuaba mi cabeza con son de aprobación, seguidamente ella me comento de un trabajo que sí había sido “mamon” me dijo “ tenia turnos rotativos, a veces me tocaba toda la noche despierta mirando una maquina, me moría del sueño, pero pagaban bien y eso me motivaba” yo me asombre y en ese momento pensé si debe ser muy bueno ganar su propio dinero, porque para hacer esos sacrificios y más aún porque yo conocía un poco a Angie y sabia que sus padres la apoyaban mucho y que no necesitaba trabajar. Sin embargo ella lo hacía, en ese momento, mi pensamiento de difuminó ante la voz afirmativa de un hombre que decía hay cuatro cupos para la lista de espera y haciendo cálculos nosotras entrabamos entre las afortunadas así que rápidamente, chequeamos nuestras maletas y en medio del alboroto muestra conversación terminó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario